Cuándo serás como la hermana agua, que desciende por la montaña.
Corriendo gozosa y saltarina, regalando resplandores de alegres colores y bellos mensajes siderales.
Las buenas nuevas que tomó del firmamento y las guardó en sus cristales.
Gloria, frescura, energía y ternura, que el cielo depositó en las alturas…
Sé como el agua que cuando está sola.
Se recoge en una esfera conservando su preciosidad, gotas brillantes de rocío que reflejan la luz solar.
Sé puro como el agua, que claramente es transparente, sin intención por ocultar.
Y simple que los demás puedan ver claramente, de tu corazón su verdadera intención.
Sé como la lluvia que no pretende nada, sólo estar ahí y para resaltar el color de la creación.
Sé como las nubes, que al cielo se elevan fácilmente porque no tienen ninguna posesión.
Sé como la nieve, con color a pureza y sabor a natural nobleza.
Sin buscar ningún lugar preferencial sé sencillo y dócil, como el agua que se amolda a cualquier situación, sin perder su original condición.
Y que cuando reúne sus fuerzas internas, iracunda se cierne constante e indomable, doblegando montañas, puede mover hasta la creación.
Sé como el agua que nada la detiene impetuosa y vehemente cuando toma una decisión, llegar al mar el lugar de su determinación.
Hermosa eres agua, bella, clara, honesta y pura
Con tu mansura me recuerdas a la bondad y a la ternura
¡Qué casta eres!
Te muestras, transparente sin velo, pero ausente y por ello es que no te pueden mancillar.
Abres tu interior a todos y así eres de todos, te brindas a los demás sin protestar, ni reclamar y aún así mantienes tu honestidad.
¿Qué encantamiento hay en ti, que nada te puede manchar?
He ahí tu grandeza.
Eres sin ser y por eso eres fundamento y origen de toda vida.
Ese es el esplendor de lo vacío en ti.
De la ausencia de querer ser, de lo transparente y de lo adaptativo.
Es por ello que nadie ni nada te puede mancillar.
Dicen que los hombres somos mucho más agua que materia.
Un mensaje oculto y encriptado en nosotros hay.
Por algo EL muy amado nos hizo así.
Ya que en la simpleza, en la pureza, en la sencillez, en la transparencia y en la inocencia.
Se puede manifestar lo infinito, lo inconmensurable, el poder, la grandeza
Lo Divino en ti.
Por todo ello a diario la humildad de ti trato de aprender.
Gracias Yaku Mama, gracias madre agua.
Por hacerme olvidar el animal y recordarme la grandiosidad de mí.
Del libro Poemas a mi Ego de Eduardo Buenaventura Díaz



