IF I HAVE SEEN FURTHER IT IS ONLY BY STANDING ON THE SHOULDERS OF GIANTS
SIR ISAAC NEWTON

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martes, 15 de mayo de 2012

El cielo siempre hará lo mejor para ti, aún en contra de ti.

En medio de las montañas agrestes dos siluetas trabajan en las laderas, eran el viejo hombre y su aprendiz.
Trataban de convertir la poca tierra que había entre los pedregales en alimentos para sus cuerpos sostener.
Mientras el viejo removía con su azadón las piedras y los ásperos matorrales de aquella región, el novato traía agua en un desvencijado latón.
Maestro ¿te puedo preguntar algo?, inquirió el joven mientras ayudaba, como casi siempre el viejo no contestaba.
Su  respuesta fue: falta más agua aquí, para aflojar la tierra deja de hablar y trae más.
Trayendo lo pedido, el joven siguió insistiendo, es que tengo una inquietud que me preocupa señor.
Sin esperar respuesta siguió, es que anoche estuve en el templo orando por una respuesta del cielo pero nadie respondió.
El viejo siguió agitando el azadón restregando el terreno, por sus sienes caían gotas de sudor, el sombrero levemente aplacaba el sol que ya se mostraba abrazador.
Después de un rato, una carcajada rompió el silencio de la montaña, “si logras que una piedra en forma de un dios te hable, me avisas, que eso si seria digno de verse, jajaja… ¡ah muchacho!
Trae más agua que nos falta poco para sacar estas rocas, el joven refunfuñando contestó, porque en vez de tanto: trae agua, trae agua, un ducto antes no se construyó.
El viejo levantó la mirada y vio al jovenzuelo a los ojos y le dijo: claro lo primero que pensaste es, “a estos viejos tontos lo que les gusta es martirizar a los muchachos como yo”.
Pues la respuesta es ¡si!… ¡trae más agua! te dije.
Cuando el joven trajo más, el anciano continuó, si deseabas comodidades te hubieras quedado en los templos del valle, ahí la vida es más fácil.
Viniste aquí por instrucción, eres fuerte, si no, no hubieras soportado las pruebas de ingreso al templo de la montaña.
¿Acaso no has pensado que acarrear agua tiene un sentido y una función?
Sin esperar respuesta, continuó: los jóvenes están llenos de energía y vitalidad esa fuerza se debe correctamente encaminar para la mente, calmar y permitir, escuchar a los sabios maestros en su hablar.
Por eso traer agua hasta que te canses, trae beneficio a la comunidad y a tu vida espiritual.
Dicho esto guardó silencio nuevamente, ya frisaba el sol el zenit y las águilas que cerca anidaban observaban, el viejo por fin exclamó ¡terminamos por hoy!.
Trae las herramientas y sígueme, cargaron con ellas y prosiguieron hacia el desfiladero, el camino de regreso al encaramado templo. 
Pertenecían a una comunidad de monjes renunciantes, entre sus votos estaba el de no recibir limosnas y el de trabajar por su diario sustento.
Fieles a ello, aún sus más altos dignatarios diariamente domésticas labores realizaban.
Caminando por la empinada calzada y con el sol, que a sus espaldas abrazaba en un recodo guarecido del brillante sol buscaron refugio para descansar.
Cogiendo su lengua barba el anciano respondió: hijo, todas las oraciones son respondidas pero no todas pueden ser escuchadas por el orante.
Tu mente agitada entre tus pedidos, no deja que el sutil mensaje de las alturas en tu corazón anide.
Por otro lado es usual el no querer escuchar lo que nos conviene, para orar hay que ser valientes para aceptar las respuestas de los designios celestes.
Que generalmente contradicen nuestros deseos.
Mientras un pequeño niño camina con su madre por el mercado abarrotado de dulces y juguetes, a su paso y por cada uno que ve, el niño dice: “quiero eso”.
La madre trata de hacerle comprender que no hay dinero o que eso no le conviene, pero el niño insiste y si no lo logra, se tira al suelo llora y patalea.
La madre al ver lo inútil de sus argumentos coge al niño a la fuerza lo levanta y se lo lleva.
Solo cuando el sea adulto y tenga a su vez hijos, sin necesidad de ninguna explicación comprenderá a su madre.
Es más, él ni siquiera se acordará de aquellos episodios de completa desesperación por obtener aquello que para él eran todo en esos momentos: caramelos y juguetes por los cuales hasta hubiera ofrecido su vida. 
Así muchas de las cosas no pueden ser entendidas en nuestro presente estado de desarrollo mental.
Nos parecerá injusta la vida, el cielo mudo y Dios distante e ignorante de nuestras necesidades, aprensiones, inquietudes o penas.
Pero algún día “creceremos” seremos mayores, nuestro estado mental se desarrollará lo suficiente para entender los pareceres del reino celestial.
En tal estado tendremos el conocimiento instantáneo y la razón, del porque no de nuestros quereres, de esos tiempos.
No necesitaremos de que nadie nos lo explique, simplemente lo entenderemos todo.
Quien puede impedir que el hombre ore, nadie ni el mismo Dios.
Es mas, es natural como para el niño llorar. 
Pero ante una negativa del divino, confía hijo mío, confía en El y en su sabiduría.
Ora,
Pero mejor que eso
Escucha…
Mejor que escuchar
Será que sientas (los designios de lo alto) y
Mejor que sentirlo en todo tu ser,
Será que hagas lo que El desea.
El cielo siempre hará lo mejor para ti, aun en contra de ti.
Ahora sigamos y el anciano cargo las herramientas y aquella dulce mirada con que le habló al joven otra vez se tornó en dura y aparentemente indiferente.
Nadie diría que aquel par de hombres jugaban a la sabiduría, ocultos en humildes ropajes humanos.

de Diálogos imposibles, de Eduardo Buenaventura Díaz.

lunes, 16 de abril de 2012

No importará si crees o no en Dios, lo más importante será que te comportes como si existiera, porque eso te beneficiará a ti y a los demás…


Papá, mañana vendrá el tabernero por las bancas
¿Te ayudo a colocar los travesaños?
¿Recuerdas como ponerlos?...si pa’, entonces adelante.
El pequeño, trataba de ayudar a su padre en el quehacer de la carpintería, era demasiado joven todavía para poder calcular con tino y destreza sus fuerzas.
Su padre lo alentaba a ser independiente y a aprender, después de todo si no cometía errores como sabría como hacerlo bien.
De pronto uno de los travesaños cedió a la presión de los golpes del martillo y se rompió.
¡Pa! lo siento, creo que lo eche a perder,…haber…no te preocupes,...dime como lo hiciste,…. Mmm…entiendo.
Vamos a traer agua del pozo y de paso conversamos, ¿que te parece? trae los baldes, aquí te espero…
Y así padre e hijo caminaron juntos en los arenales camino al pozo de agua que estaba a unos centenares de metros.
El calor agobiaba, y el aire de la mañana jugueteaba con sus turbantes, ¿has pensado por que se rompió la madera hijo?
Sí, le di muy fuerte…
Si eso en parte es verdad, pero también la madera era débil por dentro.
La madera hoy día nos recordó una lección hijo, se convirtió en un maestro.
Ella nos dijo: la combinación de fuerza externa y la debilidad interna destruyen.
Si eres externamente fuerte pero internamente débil serás destruido, como esa madera, pequeño.
Si tienes riqueza que es una fuerza externa pero eres débil para poder controlarla sucumbirás ante ella, te volverás avaro o la despilfarraras en banalidades, que a la larga te dañarán.
Si eres muy inteligente, pero no tienes un fuerte corazón sensible, te volverás soberbio con tu conocimiento y arrogante con los ignorantes, o los malos comerciantes compraran tus conocimientos para usarlos y explotar a los demás.
Si eres un político poderoso pero sin la fuerza del alma interior te volverás, déspota, tirano y un dictador.
Así hijo mío, en la medida que crezcan tus conocimientos, evita el orgullo de pensar que eres tú, recuerda con humildad que el Señor puso en ti esa capacidad y esa claridad.
Y cuando te digan usted es un preclaro docto, piensa que la luz viene de la luz: Dios.
Cuando pienses ¿qué pasará contigo mañana? y ¿de dónde vendrán los medios materiales para tus necesidades?
No dejes con ahínco de laborar, pero recuerda que Dios es el proveedor, no trabajes para los hombres ni para ti, labora para servirlo a El.
Algún día serás grande hijo mío y te acordarás de mis palabras en medio de las pruebas de la vida…
Y al fin tendrás tus propias ideas y no importará si crees en Dios, lo más importante será que te comportes como si existiera, porque eso te beneficiará a ti y a los demás…
Por qué creer en Dios es creer en la bondad, en la sabiduría, en el amor y en la verdad al servicio de los demás.

de diálogos imposibles, Eduardo Buenaventura Díaz.

miércoles, 11 de abril de 2012

Porque hasta ahora no puedo entender que cambies luz por miserias.

Ayer te vi por la mañana.
Estabas desencajado no sé que te pasó.
Me diste pena, quise ayudarte pero no me miraste, solo tu dolor ocupaba toda tu escena.
Espere verte mejor al día siguiente, pero no fue así continuabas ahora tenias ojeras adivine que pasaste la noche en vela.
Pensé… ¿por qué no me mira un instante? yo podría ayudarle, pero no, tu sombra también te acompañaba en esos momentos.
Así pasaron los días, los meses y los años, y yo viéndote pasar como una fugaz aparición por las mañanas.
Te avejentaste más, pero no tus penas, dolores o frustraciones, ellas se llenaban cada vez más de vida en la medida que tú envejecías.
Pero cada vez que al espejo te mirabas solo a ti y a tu máscara veías, nunca se te ocurrió atisbar la profundidad de tu mirada.
¡Ahora te lo recuerdo!, si me hubieras mirado aunque sea un segundo yo te hubiera llenado con mi ardiente aspiración.
Yo soy, ese otro de ti que tú a diario niegas, pero el único que quedará en pié cuando tú mueras.
Mírame antes que sea muy tarde, que estoy aquí para mostrarte.
Que eres inmortal y no ese mortal ser que crees que tú eres.
Soy la chispa, el aliento, el calor, la luz, la vida, que en ti palpita y no desaproveches tu vida anhelando los ilusorios y aparentes brillos externos de falsas quimeras.
Todo eso pasará y quedará atrás, en la inmensidad e impermanencia temporal.
Sólo yo estaré siempre en el desenlace y en tu origen una y otra vez.
Yo solo surcaré a los infinitos universos, yo sólo beberé de la ambrosía de la sabiduría, yo sólo me bañaré en el inexpugnable mar del infinito poder del ser.
¿Por qué no me acompañas?
¿Qué hay aquí que tanto te atrae?
Trato de ver tu mirada por las mañanas y de alma a hombre preguntarte ¿¡que es lo que te pasa!?
¡Porque hasta ahora no puedo entender que cambies luz por miserias!.

de Diálogos imposibles de Eduardo Buenaventura Díaz

martes, 14 de febrero de 2012

Orar es una actitud en la vida...

Maestro hemos escuchado que orar es pedirle cosas al cielo y para otros repetir plegarias. Pero dinos en verdad ¿qué es orar?.
Orar es una actitud en y con la vida...
Orar es permitirle al corazón que se alumbre con sus propios sueños, permitirle ser-vir.
Orar es lavar los trastos con esmero, paciencia y pulcritud, continuó el maestro...
Orar es barrer y recoger la basura con las misma atención y concentración
Orar es confundirse con la gente sin ser diferente
Orar es vivir el presente, desde el presente, como un presente.
El maestro recogió ramas y comenzó a barrer el piso  
Los discípulos trapearon y recogieron la basura
Y así se confundieron con la gente en su diario quehacer
Orando...
El maestro guardó silencio, pasó el día, pasó la tarde y devino la noche
Al terminar la cena habló:
Orar es hablarle al corazón con el corazón

de diálogos imposibles de Eduardo Buenaventura Díaz

lunes, 16 de enero de 2012

¿Quien le haría caso a un par de basureros ignorantes como nosotros?

Hola, ¿qué haces?... nada,… pensando
¿Y en qué piensas?
En la Fe
Mmmm… y en qué cosa de la Fe
Sabes anoche leía en un libro que me encontré entre esos tachos,
Y decía que en una época muy antigua la gente usaba la Fe como una herramienta.
Mira dice que: con Fe la gente se sanaba, los paralíticos caminaban, los locos se ponían cuerdos, los ciegos miraban y hasta los muertos se despertaban.
¡Si increíble verdad!
Oye no será un libro de esos de cienciafision
Se dice ciencia ficción… bueno uno de esos.
No creo, porque aquí en la tapa del libro diría si lo es.
Bueno déjame terminar de contarte, ese señor les decía a los enfermos, ¡por tu Fe te has sanado!
Ya la agarré, patentemos la Fe, nos volvemos millonarios!!
Tú siempre le entras al negocio en todo ¿no?
Mira ¿es que no te parece interesante esto?
La gente no andaría por ahí enferma, sólo habría hospitales para emergencias, no te descontarían de tu poco salario para el pinché seguro y ya no tendríamos que estar empeñados en las farmacias.
La gente seria saludable y alegre.
Que padre, todos nosotros los pobres tendríamos acceso a la salud, hasta la cala-cala (la muerte) se echaría para atrás jajaja….y pienso que la Fe, hasta nos impulsaría a salir de la pobreza.
Oye creo que lo que tú dices tiene algo de verdad, por que ese Señor les dijo a su gente: “Que podrían hacer cosas mas grandes de las que él hizo”.
Sabes se me ocurre algo, si es una herramienta, un instrumento eso de la Fe se podría enseñar…
Digo: saber de que se trata y como obtenerla, me refiero a aprender a usarla, que nos sirva como a aquella gente de la que habla tu libro.
Y además si la Fe es  tan útil para todo, se debería enseñar en las universidades y en los colegios.
No negarás que mi idea es buena…
Sabes es más, deberíamos ir a donde el Presidente y decirle sobre todo esto que estamos pensando.
Así la gente y el gobierno se ahorrarían mucha lana.
No creo que nos hagan caso
¿Quien le haría caso a un par de basureros ignorantes como nosotros?
Vamos sigamos, que nos falta un Kilómetro de la avenida  por barrer.

Diálogos Imposibles. de Eduardo Buenaventura Díaz

miércoles, 11 de enero de 2012

Mira aquí podríamos construir un hermoso templo para adorar a Dios.

Mira aquí podríamos construir un hermoso templo para adorar a Dios.
¡Me sorprendes hermano!
Cómo se podría hacer un templo para adorar el aire.
Y ¿cómo lo podría atrapar?
¿Como lo obligarías a quedarse ahí? y decirle al aire que circula que es viento libre fresco e imperecedero:
Mira… que aquí te necesito en cuatro funciones: matinal, matinée, vermut y noche para adorarte.
Si pretendiera obligarlo a estar aquí,  simplemente dejaría de ser ese aire puro, diáfano, libre que se renueva así mismo en cada impulso.
Sería cualquier cosa y no el aire que me inspira y que admiro.
No, no le puedo construir un templo, he de buscarlo en todo caso, en cualquier instante y cualquier lugar, porque sé que ahí está.
Porque si no lo respiro, ni me inspiro, no vivo.
Si eso no hago con el aire, cómo diantre crees que podría hacerlo con Dios
¡Oh! por favor hermano.
Levanta tu cayado y sigamos que el camino es largo.

De Poemas a mi ego, de Eduardo Buenaventura Díaz