IF I HAVE SEEN FURTHER IT IS ONLY BY STANDING ON THE SHOULDERS OF GIANTS
SIR ISAAC NEWTON

martes, 5 de abril de 2011

La Sopa de Pato de Nasrudin

Cierto día, un campesino fue a visitar a Nasrudin, atraído por la gran fama de éste y deseoso de ver de cerca al hombre mas ilustre del país. Le llevó como regalo un magnífico pato. El Mula, muy honrado, invitó al hombre a cenar y pernoctar en su casa. Comieron una exquisita sopa preparada con el pato.
A la mañana siguiente, el campesino regresó a su campiña, feliz de haber pasado algunas horas con un personaje tan importante. Algunos días más tarde, los hijos de este campesino fueron a la ciudad y a su regreso pasaron por la casa de Nasrudin. - Somos los hijos del hombre que le regaló un pato - se presentaron. Fueron recibidos y agasajados con sopa de pato.
Una semana después, dos jóvenes llamaron a la puerta del Mula. - ¿Quiénes son ustedes? - Somos los vecinos del hombre que le regaló un pato. El Mula empezó a lamentar haber aceptado aquel pato. Sin embargo, puso al mal tiempo buena cara e invitó a sus huéspedes a comer.
A los ocho días, una familia completa pidió hospitalidad al Mula. - Y ustedes ¿quiénes son? - Somos los vecinos de los vecinos del hombre que le regaló un pato. Entonces el Mula hizo como si se alegrara y los invito al comedor. Al cabo de un rato, apareció con una enorme sopera llena de agua caliente y llenó cuidadosamente los tazones de sus invitados. Luego de probar el líquido, uno de ellos exclamó: - Pero... ¿qué es esto, noble señor? ¡Por Alá que nunca habíamos visto una sopa tan desabrida! Mula Nasrudin se limito a responder: - Esta es la sopa, de la sopa, de la sopa, de pato que con gusto les ofrezco a ustedes, los vecinos, de los vecinos, de los vecinos, del hombre que me regaló el pato.

jueves, 24 de marzo de 2011

“Cuanto más profunda es la autorrealización del hombre, mayor es la influencia que él ejerce en el universo por medio de sus sutiles vibraciones espirituales, y en esa misma proporción es menos afectado por el flujo fenomenal.”

“Dios es armonía; el devoto que se armoniza, nunca ejecuta una acción desequilibrada. Sus actividades serán ajustadas correcta y naturalmente de acuerdo con la ley astrológica. Después de la oración y de la meditación profunda está en contacto con su divina conciencia, no hay poder mayor que el de la protección interna”.
- Entonces, querido Maestro, ¿por qué quiere usted que yo use un brazalete astrológico?
-Me atreví a aventurar esta pregunta después de un silencio prolongado durante el cual había estado tratando de asimilar la noble exposición de Sri Yukteswar.
- Únicamente cuando el viajero ha llegado al final de su viaje puede prescindir de sus mapas e itinerarios. Durante el viaje, hace uso de todas las indicaciones. Los antiguos rishis descubrieron muchas maneras de acortar el período del exilio del hombre en el error. Hay ciertos recursos mecánicos en la ley del karma que pueden ser hábilmente ajustados por los dedos de la sabiduría.
Todos los males humanos son originados por la transgresión de alguna ley universal.
Las escrituras nos enseñan que el hombre debe cumplir con esas leyes de la naturaleza sin menoscabar la omnipotencia divina. Debe decir: “Señor, creo en Ti, y sé que Tú puedes ayudarme; pero yo también pondré de mi parte para deshacer cualquier mal que haya cometido”. Y así, con diferentes medios, por medio de la oración, de la fuerza de la voluntad, por medio de la meditación según el yoga, por consultas con los santos, por el uso de brazaletes astrológicos, los efectos adversos de pasadas acciones pueden ser reducidos considerablemente o anulados del todo.
“De la misma manera que una casa puede ser dotada de un pararrayos de cobre, para que absorba las descargas eléctricas, así el templo del cuerpo puede ser beneficiado por diferentes medidas protectoras. En épocas pasadas, nuestros yogis descubrieron que los metales puros emiten una luz astral, que obra poderosamente contra las tendencias negativas de los planetas. Radiaciones sutiles, eléctricas y magnéticas están circulando constantemente en el universo; cuando el cuerpo del hombre se está beneficiando no se da él cuenta; cuando está siendo desintegrado tampoco lo sabe. ¿Puede él hacer algo acerca de esto?.
“Este problema recibió la atención de nuestros rishis; ellos encontraron de suma ayuda, no sólo la combinación de metales, sino también de plantas; y más efectivas aún las piedras preciosas no menores de dos quilates. El uso preventivo de la astrología rara vez ha sido estudiado seriamente fuera de la India. Un hecho poco conocido es que las joyas, metales o mixtura de plantas no tienen ningún valor si no son del peso requerido; y que todos estos agentes preventivos deben usarse en contacto con la piel.
- Señor, desde luego tomaré tu consejo y usaré un brazalete. Estoy intrigado de sólo pensar cómo se vence a un planeta.
- Para usos generales, yo aconsejo el uso del brazalete hecho de oro, plata y cobre. Pero en propósitos específicos, yo quiero que tú te hagas uno de plata y plomo. –Sri Yukteswar agregó cuidadosamente otras instrucciones.
- Guruji, ¿qué quiere decir usted con “propósitos específicos”?
- Las estrellas están próximas a tomar un interés poco amistoso en ti, Mukunda. Pero no temas; estarás debidamente protegido. Dentro de un mes tu hígado principiará a causarte grandes trastornos. La enfermedad está indicada para durar unos seis meses, pero con el uso del brazalete astrológico el período se acortará a veinticuatro días.
Al día siguiente busqué un joyero, y poco después ya estaba usando mi brazalete. Mi salud era de lo mejor. Las predicciones de mi Maestro ya se habían borrado de mi mente. El se ausentó de Serampore para visitar Benares. Treinta días después de nuestra conversación sentí un súbito dolor en la región del hígado. Las siguientes semanas fueron una verdadera pesadilla de dolores insufribles. No queriendo molestar a mi gurú, pensé que valientemente soportaría la prueba solo.
Pero veintitrés días de torturas habían debilitado mi resolución. Tomé el tren para Benares. Allí, Sri Yukteswar me recibió con inusitado calor, poco habitual en él, pero no me dio oportunidad para contarle en lo privado de mis padecimientos. Muchos devotos visitaron ese día a mi Maestro, únicamente por el “darshan” (La bendición que fluye del Maestro a su simple vista.). Enfermo y casi abandonado, me senté en un rincón. No fue sino hasta después de la cena, cuando todos los visitantes se habían marchado, cuando mi Maestro me llamó al balcón octogonal de la casa.
- Tú debes haber venido por tu malestar del hígado. -Sri Yukteswar desviaba su mirada; y mientras caminaba de un lado a otro, interceptaba de vez en cuando la luz de la luna-.
Vamos a ver; tú has estado enfermo por veinticuatro días, ¿no es así?.
- Sí, señor.
- Haz el ejercicio de estómago que te enseñé.
- Si usted supiera lo intenso de mi sufrimiento. Maestro -le dije-, no me pediría que hiciera ningún ejercicio. -Sin embargo, hice un pequeño intento para obedecerle.
- Dices que tienes dolor. Yo digo que no tienes ninguno. ¿Cómo tal contradicción puede existir? -Mi Maestro me miró inquisitivo.
- Yo estaba deslumbrado, y en seguida sentí un arrobador goce de descanso. Ya no sentía el tormento continuo que por cuatro semanas casi no me había permitido dormir. A las palabras de Sri Yukteswar, la agonía del dolor desapareció, como si nunca hubiera existido. Traté de arrodillarme a sus pies, en señal de gratitud, pero rápidamente, me lo impidió.
- No seas infantil. Levántate y goza de la hermosa luna sobre el río Ganges. -Pero los ojos de mi Maestro centelleaban gozosos, mientras yo permanecía en silencio a su lado.
Comprendí por su actitud que deseaba que yo sintiera que Dios era el que me había curado y no él.
Hasta la fecha sigo usando el brazalete, recuerdo de aquel día ya pasado, pero siempre bendecido, cuando una vez más me dí cuenta de que estaba viviendo con un personaje decididamente superhumano.
En ocasiones posteriores, cuando yo traía amigos míos ante Sri Yukteswar, para su curación, invariablemente les recomendaba el brazalete o el uso de las joyas, explicándolo como un acto de la sabiduría astrológica.
Yo había tenido mis perjuicios contra la astrología desde mi niñez, en parte porque había observado que muchas personas estaban secuazmente adheridas a ella, y en parte por las predicciones que hizo el astrólogo de la familia: “Tu te casarás tres veces y dos veces quedarás viudo”. Y yo, especulando sobre el asunto, me sentía como una cabra que espera el sacrificio ante el templo de un triple matrimonio.
“Tendrás que resignarte con tu suerte” -me había dicho mi hermano Ananta-. “Tu horóscopo escrito correctamente predice que tú huirás de la casa, rumbo a los Himalayas, durante tu temprana edad, pero que serías obligado a regresar a ella; y así, es casi seguro que el pronóstico de tu matrimonio resultará también cierto”.
Cierta noche tuve la clara intuición de que la profecía de tal matrimonio era falsa. Le prendí fuego al horóscopo y coloqué las cenizas en una bolsa de papel, en la cual escribí: “Las semillas del karma pasado no pueden germinar si son incineradas en el fuego divino de la sabiduría “-Tú no puedes destruir tan fácilmente la verdad como has destruido ese rollo de papel”.
Mi hermano reía sarcásticamente.
Es cierto que en tres ocasiones diferentes, antes de haber llegado a la pubertad, mi familia trató de comprometerme en matrimonio. Pero en cada vez rehusé de cumplimentar su plan seguro de que mi amor por Dios era mucho más poderoso que cualquier persuasión astrológica del pasado.
“Cuanto más profunda es la autorrealización del hombre, mayor es la influencia que él ejerce en el universo por medio de sus sutiles vibraciones espirituales, y en esa misma proporción es menos afectado por el flujo fenomenal.”

Paramahansa Yogananda – Autobiografía de un Yogui

“¿Qué tienen que ver la vida o la muerte con la Luz? A imagen de Mi Luz te he hecho.

 “Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a la nuestra; y démosle dominio sobre los peces del mar, y de las aves del cielo, y de las bestias, y sobre todo animal que se arrastra y repta sobre la tierra”.
En el año 1915, poco después de que había entrado en la Orden de los Swamis, obtuve una visión de contraste violento: en ella, la relatividad de la conciencia humana estaba claramente establecida; percibí la unidad de la luz Eterna detrás de las dolorosas dualidades de maya. La visión se presentó a mí mientras estaba sentado, una mañana, en mi pequeña buhardilla en la casa de mi padre, en Gurpar Road. Hacía meses que la Primera Guerra Mundial había principiado a destrozar a Europa, y tristemente reflexionaba sobre la enorme matanza. Cuando cerré los ojos en meditación, mi conciencia fue súbitamente transportada al cuerpo de un capitán que mandaba un barco de guerra. Oí el rugido de los cañones, de los tiros que se cruzaban entre una batería de tierra y los cañones del barco. Una enorme granada dió en la santabárbara y despedazó mi navío. Me tiré al agua junto con unos cuantos marinos que habían sobrevivido a la explosión. Con el corazón angustiado, llegué a la orilla sano y salvo. Pero, ¡ay!, una bala perdida puso fin a su vuelo, incrustándose en mi pecho. Gimiendo, caí sobre la tierra. Todo mi cuerpo estaba paralizado; y, sin embargo, tenía conciencia de poseerlo, como cuando se siente que una pierna se ha dormido.
“Por último, el misterioso paso de la muerte me alcanzó”, pensé. Con un suspiro final, iba a sumergirme en la inconciencia cuando, ¡oh!, !sorpresa!, me encontré sentado en la postura meditativa del loto, en mí cuartito de la casa de Gurpar Road. Lágrimas de histerismo brotaban de mis ojos, y gozoso pegaba y pellizcaba mi rescatada posesión; un cuerpo libre, sin ningún agujero de bala en el pecho. Miré de un lado a otro, inhalando para asegurarme de que realmente estaba vivo. En medio de las propias congratulaciones otra vez mi conciencia fue transportada al cuerpo del capitán, muerto por la batería de la costa. Una confusión se apoderó de mi mente.
- ¡Señor! -oraba-. ¿Estoy muerto o vivo?
Un cegador juego de luces llenó pronto todo el horizonte. Y un suave vibrante zumbido se moduló en palabras:
“¿Qué tienen que ver la vida o la muerte con la Luz? A imagen de Mi Luz te he hecho.
Las relatividades de vida y muerte pertenecen al sueño cósmico. Contempla tu ser sin sueños. ¡Hijo mío despierta!”.

Paramahamsa Yogananda, AUTOBIOGRAFÍA DE UN YOGUI
Autobiography of a Yogi (1946)

Nota del administrador del blog:
Poco tiempo después de ordenarse como monje, Yogananda, estaba meditando en casa de su padre sobre la primera guerra mundial, acongojado, el pensaba en la muerte de miles de personas,  y de pronto se vio trasladado al escenario de batalla para que pudiera vivir la experiencia de la muerte, por un instante se olvida de su identidad como Yoganada y asume la de un soldado el cual estaba por morir, cuando muere, producto de un balazo el se da cuenta que sigue teniendo conciencia de su identidad, pero siente a su cuerpo como anestesiado y sin sensibilidad es la muerte piensa, casi inmediatamente nuevamente su conciencia es regresada a la India y a su cuerpo hindú, cuando el despierta de esa vivencia que es como un sueño se da cuenta que tiene su cuerpo intacto lo cual lo llena de una emoción perturbadora, pues se creía muerto no bien se aparece este pensamiento en su mente es regresado a su cuerpo muerto en la guerra, el se confunde tremendamente y ora al Dios por que le aclare esta confusión, a lo cual la divinidad le responde, “que tiene que ver la vida o la muerte con aquello que lo trasciende a ambos”, por lo cual le dice que “despierte y se de cuenta que todo eso es una ilusión”…(percibí la unidad de la luz Eterna detrás de las dolorosas dualidades de maya-ilusión-) esta es una experiencia que comienza con un pasaje Bíblico que dice que estamos hechos a imagen y semejanza de Dios o sea luz eterna, pero una luz que no es como la que conocemos normalmente, puesto que antes que Dios separa la luz de la tiniebla el ya existía”…

Sirviendo a los sadhus ignorantes, tanto como a los sabios, aprendo las mayores virtudes, la mayor de todas y la que más agrada a Dios: la Humildad.

“-La escena fue una Kumbha Mela en Allahabad -dijo Lahiri Mahasaya a sus discípulos-
. Yo me encontraba allí disfrutando de unas breves vacaciones de mis deberes en la oficina. Mientras me encontraba vagando por entre la multitud de monjes y sadhus que habían venido desde muy lejos para asistir al sagrado festival, noté a un asceta, untado de cenizas, que sostenía un cuenco de mendigo. En mi mente apareció el pensamiento de que el tal hombre era un hipócrita, ya que usaba los símbolos exteriores de la renunciación sin una gracia interior correspondiente.
“No bien había dejado atrás al asceta, cuando mis asombrados ojos se fijaron en Babaji.
Se encontraba arrodillado frete a un anacoreta de ensortijados cabellos.
“-¡Guruji! -exclamé, apresurándome a acudir a su lado-. ¡Señor! ¿Qué hacéis aquí?
“-Estoy lavando los pies de éste, que ha renunciado a todo; luego, lavaré sus utensilios de cocina. -Babaji se sonrió como un niño; yo sabía que lo que él quería decirme era que yo no debía criticar nunca a nadie, sino ver siempre al Señor residiendo en todos los hombres, en el templo del cuerpo de cada uno de ellos, ya se tratase de superiores o de inferiores. El gran gurú añadió-: Sirviendo a los sadhus ignorantes, tanto como a los sabios, aprendo las mayores virtudes, la mayor de todas y la que más agrada a Dios: la Humildad.

Paramahamsa Yogananda,  AUTOBIOGRAFÍA DE UN YOGUI
Autobiography of a Yogi (1946)

Quien desee contar con la curación divina, debería estar dispuesto a vivir de acuerdo a las leyes de Dios

En cierta ocasión en que una estudiante cayó enferma, el Maestro le aconsejó que consultase a un médico.
"Maestro, ¿por que no la cura usted?". Preguntó un discípulo.
"Aquellos que han recibido de Dios el poder de sanar a otros, lo emplean solamente cuando Él así lo ordena", respondió el Gurú. El Señor sabe que, en determinadas oportunidades, sus hijos necesitan soportar el sufrimiento. Quien desee contar con la curación divina, debería estar dispuesto a vivir de acuerdo a las leyes de Dios. Ninguna curación permanente es posible cuando una persona continúa cometiendo los mismos errores, invitando en esta forma a la enfermedad a regresar.
"La verdadera curación se lleva a cabo únicamente a través del conocimiento espiritual. La causa primordial de todos los males (físicos, materiales y mentales), yace en la ignorancia del hombre con respecto a su naturaleza real o alma".
PARAMAHANSA YOGANANDA

lunes, 21 de marzo de 2011

Hay una magia en el agua que no termino de entender

Una de las cosas que más me maravillan es la lluvia
El agua sumisa que fluye a nuestros pies, ahora está cayendo de arriba
Como si la humildad revelara su realeza y ahora nos diera su gracia  
Es un momento mágico en que el mundo se pone al revés
Cuando llueve y miras hacia arriba
Puedes entender lo que significa, KAN, el abismo del agua
Miles de pequeñas gotas que sabe Dios de donde vienen, llegan hacia ti
Son lágrimas o besos, depende de tu ánimo
La lluvia tiene también su sabor, depende también de tu ánimo
Si estás enamorado te sabrá a alegría al ver reverdecer la vida
Si estás apasionado al correr por tu piel, te darás cuenta que no hay mejor afrodisíaco
Si estás colérico, se te verá temible, como un guardián acompañante de tu ira
Si estás temeroso te esconderás entre sus gotas que serán tus cómplices
Si estas tristes acompañaran a tus lágrimas en su camino a la tierra
Si eres un poeta irremediablemente se meterán a través de tu piel a la tinta de tus escritos
Si eres mago podrás entrelazar con sus hilos
Que vienen del país de los cuentos, corazones
Unirlos y enlazarlos con esperanzas y gotas de alegría de cielo
Si eres un niño te parecerán serpentinas que caen del cielo para festejar tu día
Hay una magia en el agua que no termino de entender
La veo como un riachuelo correr y después vaporosamente asciende a los cielos
Tal vez porque es pura y sin pecado
Para aposentarse blanca e inocente a la diestra del creador
Y luego descender con su bendición.

Del libro Hope & Joy, de Eduardo Buenaventura Díaz

martes, 15 de marzo de 2011

Y te buscas un dios barato y a tu medida

La gente busca no quejarse y hace propósitos y enmiendas
No ven que la queja no es el problema, si no de lo que te quejas
Si te quejarás ante los demás y ante el mundo
De las pobrezas e infortunio de la gente, la cosa sería diferente
No es errado quejarse del hambre de la gente
Del maltrato a las mujeres, de los gobiernos abusivos
Pues de esto no está malo quejarse
Por que al darnos cuenta, podemos juntos hacer mucho
Pero si te quejas de tu infortunio o de tus carencias, eres ignorante
Porque el problema de esta filosofía, el de la queja
Es que nace de un autoengaño
Es creer que las cosas son por suerte o por destino
Que llorando y quejándose se absuelve el sino
De que hay alguien en alguna nube que decide tu ganancia o infortunio
De creer que tus actos malos e injustos no tienen sus consecuencias
Que son como nubes que se esfumarán con el poniente
Te crees que puedes pasar de piola por la vida
Haciendo lo que quieras y que nunca habrá castigo, sin motivo
Si le achacas todo a la ruleta de la suerte y para cambiar tu ventura
Acudes a mágicos conjuros y seguros
O te buscas un dios barato y a tu medida
De esos que  por unas monedas, una vela, una oración
Te dicen borrón y cuenta nueva
Si crees en todo ello, te has engañado
Cada acto bueno tiene su consecuencia, así como los malos
No importa si eres rey, mendigo, santo o demonio
El hombre sufre y se condena, labra su suerte y su destino
De alegrías o tristezas, con sus actos y sus hechos
Nadie condena, nadie premia o castiga
En tu vida son las consecuencias, sus frutos, los que cosechas
Sólo tú eres el artífice de tus propios dramas y aventuras
Crece ya, es tiempo de hacerte responsable
Ya no eres un niño que dependía de sus padres
Ahora tú eres el que engendra
Atrayendo hacia ti, lo que cultivas en ti,
Y Ahora ¿cuál es la motivación de tu queja?


Del libro Poemas a mi Ego, de Eduardo Buenaventura Díaz