No te lapidamos por ninguna buena obra, sino por una blasfemia y porque tú, que eres un hombre, te haces pasar por Dios y fue entonces cuando Jesús les recordó acaso ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, DIOSES SOIS?, Salmos 82:6; Evangelio de San Juan 10:34
IF I HAVE SEEN FURTHER IT IS ONLY BY STANDING ON THE SHOULDERS OF GIANTS SIR ISAAC NEWTON
“... “Pachita” cortó el cuero cabelludo con el cuchillo de monte y después abrió el hueso del cráneo usando un pedazo de sierra de plomero.
Yo veía eso y parte de mí pensaba que no era cierto y otra que era maravillosamente real.
Después “Pachita” hizo aparecer una sección de corteza (neuronas cerebrales) humana, tomó un pedazo en sus manos, le lanzó su aliento y le ordenó que viviera: ¡vive!, ¡vive! le gritaba.
Después, con la ayuda del cuchillo, introdujo el pedazo de corteza al cráneo de la niña y con una serie de movimientos extraños, lo dejó depositado allí. Por fin, la herida se cerró después de que yo fui invitado a colocar mis manos encima de la misma. ...”
"Los Chamanes de México, Volumen III PACHITA": Presentación; Jacobo Grinberg-Zylberbaum
“... La vi cambiar el corazón a un paciente, al que pareció abrirle el pecho con un solo tajo, haciendo saltar un chorro de sangre que me manchó la cara. Pachita me obligó a meter la mano en la herida para que palpara la carne desgarrada.
... Sentí llegar a ese hueco el nuevo corazón, al parecer comprado con anterioridad por Enrique, no se sabía a quién ni dónde,...
La masa muscular se había implantado en el enfermo de forma mágica. Este fenómeno se repetía en cada operación. Pachita tomaba un trozo de intestino que, no bien lo colocaba sobre el «operado», desaparecía en su interior. La vi abrir una cabeza, sacar sesos cancerosos y meter allí nuevo tejido encefálico...”
Esa ilusión táctil y óptica, si ilusión era, iba acompañada de efectos olfativos, el olor de la sangre, la hediondez de los cánceres y daños.., y de efectos auditivos: el ruido acuoso de las vísceras, o el resonar de los huesos cortados por una sierra de carpintero. A la tercera operación, todo comenzó a parecerme natural. Estábamos en otro mundo. Un mundo en el que las leyes naturales eran abolidas. Si se trataba de hacer una transfusión porque el paciente se estaba desangrando, el Hermano metía el extremo de un tubo en su propia boca y el otro extremo en un agujero del brazo y comenzaba a escupir litros de líquido rojizo. En dos ocasiones vi cómo se transformaba el daño en una especie de animal que parecía resoplar y mover excrecencias como patas. A las doce de la noche, alucinado, cubierto de sangre, regresé a mi casa. Ya nunca más el mundo sería igual. Había visto por fin a un ser superior ejecutando milagros, falsos o verdaderos.”
"La danza de la realidad": Alejandro Jodorowsky
Cuando Pachita murió, cuenta Jodorowsy, no pudieron enterrarla sino hasta tres días después, pues aún sin signos vitales su pecho permanecía guardando temperatura, por lo que no se podía levantar el certificado de defunción.
Pues la enfermedad es una voluntad del hombre en busca del ser, pero que no puede ser reconocida ni curada por métodos que están fundados en el interés donde el cuerpo paciente es carne del mercado… Jodorowsky: Arte y Curación (texto de Lorenzo León Diez)
“Lee un poco, medita más a menudo y piensa en Dios todo el tiempo”.
“Mantente en sintonía conmigo y yo podré ayudarte. Cuando estés inquieto o tengas dudas, esto causará estática en la “radio” que es tu mente, lo que hará difícil que yo pueda ayudarte. Mantente en sintonía conmigo siempre”.
“Cuando se mantienen en sintonía conmigo, entonces pueden estar en contacto con Dios”.
“Querido: Tú te estás causando infelicidad permitiendo esos estados anímicos y tocando ese disco mental negativo en el tocadiscos. ¿Por qué no rompes el disco?”
¿Cuándo vas a aprender a perder tu auto-voluntad?”.
“La vida hay que vivirla, entonces ¿por qué no vivirla de la mejor manera posible? Me puedes mostrar la mejor obra de arte y si yo quisiera, encontraría algo imperfecto en ésta. Pero ¿para qué hacer eso? Siempre busca el bien en todo”.
“La mayoría de las personas ven en las montañas sólo una masa de tierra y piedras, cuando las miro yo veo a Dios”.
“Tienes que querer a Dios con un deseo tan intenso que no quieres esperar un día más para ser realizado con Dios, pero también debes ser paciente si no te has realizado con Dios ese día”.
“No estoy interesado en tener una organización cuyo objetivo es de tener una membrecía grande. Una organización como la nuestra es como una colmena; Dios es la abeja. Una organización sin la miel de Dios tiene muy poco valor. Sólo estoy interesado en el bienestar de las almas”.
“Observa cuan quieto y amante de Dios te estás volviendo. Continúa haciendo lo que estás haciendo”. Si no estaba tan concentrado como quería, me decía: “Medita más, lánzate profundamente en el océano de Dios. Ora a Dios. Dile lo siguiente: ‘Dios, no deseo nada sino a ti. Y lo lograrás.”
“A menudo los discípulos se ponen a discutir sobre asuntos filosóficos, los maestros iluminados se comprenden y se llevan bien”.
“Yo no soy el gurú. Dios es el gurú. Yo simplemente soy su sirviente”. En otra ocasión dijo: “Yo he desechado a Yogananda hacen muchos años; ahora solo Dios reside aquí (en este cuerpo)”.
“No permitas que lo que los demás hagan o no hagan te influya demasiado. No mires hacia atrás. No mires a la izquierda ni a la derecha. Mira directamente hacia adelante, hacia la meta, y hasta la meta en esta vida. Tú puedes hacerlo. Sri Yukteswar decía: ‘El barco que transporta a las almas a través del río de la ilusión está listo a partir. ¿Quién irá? ¿Quién irá? Si nadie va, yo iré. ‘¡Tú debes ser así!’”.
“Descarten la creencia falsa de que existe una separación entre la vida espiritual y la material. Conduzcan sus deberes prolijamente. Todo trabajo purifica si lo desempeñas con motivos correctos. Si algunas veces no llegas a terminar tus propósitos, no te aflijas. Ese es el mejor momento de plantar las semillas del éxito. En todo lo que hagas, expresa las infinitas cualidades del alma.
Extractos del libro: P A R A M A H A N S A Y O G A N A N D A, Como Yo lo conocía. Experiencias, observaciones y reflexiones de un discípulo. de Roy Eugene Davis.