IF I HAVE SEEN FURTHER IT IS ONLY BY STANDING ON THE SHOULDERS OF GIANTS
SIR ISAAC NEWTON

martes, 15 de marzo de 2011

Y te buscas un dios barato y a tu medida

La gente busca no quejarse y hace propósitos y enmiendas
No ven que la queja no es el problema, si no de lo que te quejas
Si te quejarás ante los demás y ante el mundo
De las pobrezas e infortunio de la gente, la cosa sería diferente
No es errado quejarse del hambre de la gente
Del maltrato a las mujeres, de los gobiernos abusivos
Pues de esto no está malo quejarse
Por que al darnos cuenta, podemos juntos hacer mucho
Pero si te quejas de tu infortunio o de tus carencias, eres ignorante
Porque el problema de esta filosofía, el de la queja
Es que nace de un autoengaño
Es creer que las cosas son por suerte o por destino
Que llorando y quejándose se absuelve el sino
De que hay alguien en alguna nube que decide tu ganancia o infortunio
De creer que tus actos malos e injustos no tienen sus consecuencias
Que son como nubes que se esfumarán con el poniente
Te crees que puedes pasar de piola por la vida
Haciendo lo que quieras y que nunca habrá castigo, sin motivo
Si le achacas todo a la ruleta de la suerte y para cambiar tu ventura
Acudes a mágicos conjuros y seguros
O te buscas un dios barato y a tu medida
De esos que  por unas monedas, una vela, una oración
Te dicen borrón y cuenta nueva
Si crees en todo ello, te has engañado
Cada acto bueno tiene su consecuencia, así como los malos
No importa si eres rey, mendigo, santo o demonio
El hombre sufre y se condena, labra su suerte y su destino
De alegrías o tristezas, con sus actos y sus hechos
Nadie condena, nadie premia o castiga
En tu vida son las consecuencias, sus frutos, los que cosechas
Sólo tú eres el artífice de tus propios dramas y aventuras
Crece ya, es tiempo de hacerte responsable
Ya no eres un niño que dependía de sus padres
Ahora tú eres el que engendra
Atrayendo hacia ti, lo que cultivas en ti,
Y Ahora ¿cuál es la motivación de tu queja?


Del libro Poemas a mi Ego, de Eduardo Buenaventura Díaz

Ama, sin perder tu propia pulsación

Amar es aceptar, al amor en su naturalidad
Sin el antifaz injusto de nuestra necesidad
El de completar la carencia que le hace falta a nuestra integridad
Si deben ser diferentes para complacerte
O complaces cambiando tu ser, para su placer
Te estás ilusionando y si tu sortilegio no se cumple
Te harás el confidente inseparable
De la desilusión, el reclamo, el dolor y el reproche
Porque la causa de tu felicidad o infelicidad
La habrás transferido de tu centro, a otro ser
Queriendo cambiar un rol ajeno, en uno que te dé felicidad
Es ignorancia e inadvertencia, el no entender lo simple
Que  es nuestra competencia el escoger, nuestra libertad de sentir
Ser feliz o infeliz
Si tu corazón está anhelante por algo más que lograr en los demás
Estás tratando de soñar, pero ¡no amar!
Cuando pretendes que dancen a tu ritmo, manipulas
Aprendiste mal, que amar era chantajear
Si tu corazón anda muy ocupado consigo mismo
Querrás recibir en vez de dar
De lo que te quejas, criticas, anhelas o  buscas estas pleno
Y eso es lo único que conseguirás compartir con los demás
Primero debes amarte a ti mismo
Porque nadie puede dar de lo que no tiene,
Porque tu corazón, sólo puede dar, de lo que está lleno
Si te amas y te ves con naturalidad aceptando sin criticar
Lo diáfano y lo claro, así como tu oscuridad
Entonces estás preparado para compartir de tu haber
Y no esperas que alguien complete tu carecer
Podrás dar sin esperar recibir
Compartirás de lo que verdaderamente tienes, que es tu propio ser
Si pides o mendigas demostraciones de amor a otro
Querrás someter un corazón y éste perderá su ritmo
Deja que tu y su corazón latan espontáneamente
Cuando sea adecuado latirán acompasados
Y emergerán naturalmente, las experiencias del amor
Así dos ritmos crearán uno nuevo, el de la unión,
Sin perder su propia pulsación
Si no es así, ama sin poseer, deja que el otro fluya, emerja y florezca
Aunque no sea, ni con tu agua, ni con tu tierra
Pero si alimentado con la luz de tu amor
Bendecido y nacido
De la profundidad de tu verdadero yo.

Del libro Poemas a mi Ego, de Eduardo Buenaventura Díaz

miércoles, 9 de marzo de 2011

El gen del ángel…el de las alas de la fe.

Desde que René Descartes estableció una división entre lo que era el espíritu y la materia, entre la ciencia y el alma, y divorcio lo lógico de lo analógico, el que pagó los platos rotos como en toda desunión mal avenida fue, el hijo, o sea nosotros (nuestra integridad) y luego surge una pregunta existencial ¿con quien me quedo?, ¿con mi padre intelectual o con mi madre emocional? Obviamente, ésta no tan  hipotética esquizofrenia vivencial, nos hizo  descubrir que no podíamos dividirnos sin que este proceso produjera dolor, sufrimiento y aún enfermedad, así la humanidad ha venido debatiéndose entre estos dos lados de la moneda, sin darse cuenta que son correspondientes e inseparables, pero aún hay más, ahora estamos descubriendo que a ambos los necesitamos con igual urgencia, como necesitamos nuestros dos pies para danzar acompasadamente y sin caernos (en el intenso ritmo de la vida); podemos ser lo suficientemente racionales y lógicos como para crear todo el avance científico que actualmente tenemos y al mismo tiempo, estar al punto de destruir a nuestra especie, por la falta de atención en la canalización de nuestros impulsos mas básicos, los cuales los hemos confinado a un desván, debido a una excesiva racionalización en la manera de ver nuestras vidas y así no les hemos dado el lugar preponderante que se merecen, ahora llega con gran despliegue propagandísticos, en los medios académicos universitarios, el estudio de la inteligencia emocional, pero hace miles de años, que tradiciones chamánicas antiguas, ya nos hablaban al respecto de cómo las emociones básicas definen nuestras vivencias y el deber que tenemos de sublimarlas, no anularlas, ni reprimirlas, sino trasmutarlas, creando un sumun, al extraer su quinta esencia, las cuales transformadas ennoblecerán la raza humana, dentro de este contexto actual, también se nos plantea, que la razón sea el timonel de nuestro barco, para que la travesía sea segura,  pero ello se puede aplicar hasta cierto punto, como son en las cosas cotidianas del diario vivir, pero luego, nos topamos con la evidencia de aquellos seres que hicieron “los milagros” para lograr el desarrollo de la humanidad, grandes avances de los cuales ahora nos ufanamos como civilización, y esto se logró porque ellos se lanzaron al “vacío de lo ilógico” (contradiciendo lo establecido), con la firme convicción de que “les crecerían alas en el intento”, y es que la pasión por seguir y conseguir un ideal hace, que “se cree un camino al andar”(al intentarlo las condiciones cambian y se observan posibilidades, que antes no se tenían en cuenta); la física quántica nos habla de miles de universos que 
conviven con la realidad que ahora nos “toca” vivir, pero para que nos “toque”(touche), es necesario que la elijamos y lo que elegimos, es lo que se convierte en “la realidad”, en nuestro presente y contexto (en el aquí y ahora), pero esto es una verdad “paradójica”, en el sentido que “esta realidad, que nos llega a tocar” puede ser cualquiera, ésta, aquélla, o la de más allá, ninguna en especial ni mejor que la otra, sólo en la que nosotros creemos (la que escogimos vivir con nuestras afirmaciones) y es así, porque lo que creemos se manifestará tarde o temprano como real, el pasado es finito, acabado, muerto, en cambio el futuro puede ser algo vivo, siempre y cuando rescatemos el poder de la intuición (que es la unión de nuestra razón, con nuestro sentir co-razón), y una convicción en que “las cosas son posibles”, pero esta seguridad sólo puede nacer de la fe en nosotros mismos, fe como una posibilidad, ya que podemos reconocer dentro de nosotros, “una fuerza”, que siempre nos asiste, en la forma que hace posible nuestros sueños, no como una magia, sino como algo (nuestro sentir, intención y fe) que nos acompaña coloreando nuestros deseos (por lo tanto creando), y son los deseos, los que usamos, para pintar en el lienzo del diario vivir, la vida no se hace sola la hacemos juntos esa fuerza y nosotros; el problema es que la vida nos ha golpeado tanto, que hemos hecho del fracaso un estilo de vida y nos acostumbramos a ella y de ella emerge una cultura un paradigma una manera de ver la vida que es la de, “esto no es posible, es improbable, o del no se puede, o el de que las estadísticas demuestran que usted morirá dentro de…”, o como aquélla sentencia, que dice que, “está científicamente demostrado” por ejemplo, que el abejorro no puede volar, porque sus alas son demasiado pequeñas para el tamaño y peso de su cuerpo y además, también esta, la aerodinámica del insecto, la cual no le permite desplazarse en el aire... claro, esto es en teoría, sin embargo, el abejorro vuela igual y nadie entiende por qué, tal vez porque “el no lo sabe” (este cartel pende de algún lugar en las oficinas de la Nasa, para animar a los investigadores a que piensen más allá de lo lógico, mejor dicho que no piensen, para encontrar soluciones) y así la vida se ha reído muchas veces del cómico espectáculo que da el “homo sapiens” y su lógica e inteligencia científica, demostrando con hechos, que los milagros son producto,  de los espíritus invencibles, de los “homo posibilis” (una denominación creada por mi, para denominar a aquéllos que creyeron) pero que pueden hacer los simples mortales,  que no tienen el gen del ángel (el de la fe),  para que les nazcan las alas de la confianza,  de que si será (y de que es posible), en el vacío de las incertidumbres y negativas generales, la tradición chamánica también pareció prever esa experiencia espiritual del hombre moderno e instauró el legado que ahora es llamado “la técnica del como si”, si no tienes actúa como si, si no tienes confianza, si no tienes seguridad, “si no crees actúa como si creyeras” y poco a poco tu mente cambiará a ese nuevo estado mental, pero para ello, es necesario que nos asistamos con la Técnicas del Alma, para ayudarnos a borrar los virus informáticos del infortunio, de la desgracia, del fracaso de nuestro disco duro mental, aquéllos que malogran el programa original con el cual nuestra madre naturaleza nos concibió: puros insondables, totipotenciales, abundantes creadores y naturalmente alegres.  
Es por ello que necesitamos ingresar al estado alfa mental (mediante las técnicas meditativas) donde las frecuencias de la conciencia (el guardián del ingreso a nuestro inconsciente) están aletargadas y así podemos tener acceso a nuestros programas básicos, e ingresar nueva información que borren los negativos adquiridos, dejando que emerjan los básicos originales, debemos recuperar nuestra naturaleza primordial, la cual nos une a la creación en general y nos hermana con las estrellas y las fuerzas telúricas de la tierra.
Meditar y orar  es el antiguo legado del chamán, el hombre ángel, para esta nueva humanidad doliente, restablece el matrimonio de nuestros hemisferios, el lógico y el analógico, unir el sentir  y la razón, la cabeza y el corazón, el intelecto y el sentimiento, el amor y la sabiduría, para poder acceder al mundo de lo siempre posible.

Del libro el Vuelo del Colibrí de Eduardo Buenaventura Díaz

jueves, 3 de marzo de 2011

¡Esa es la Actitud!

No importa cómo te haya ido durante el día... 
Vuelve siempre a casa con la cabeza bien erguida
Desplumado, aporreado, maltratado pero erguido.
¡Esa es la Actitud!

miércoles, 2 de marzo de 2011

Solo se que nada se…

Esta historia comienza cuando Nasrudin llega a un pequeño pueblo en algún lugar lejano de Medio Oriente.
Era la primera vez que estaba en ese pueblo y una multitud se había reunido en un auditorio para escucharlo. Nasrudin, que en verdad no sabia que decir, porque él sabía que nada sabía, se propuso improvisar algo y así intentar salir del atolladero en el que se encontraba.
Entró muy seguro y se paró frente a la gente. Abrió las manos y dijo:
-Supongo que si ustedes están aquí, ya sabrán que es lo que yo tengo para decirles.
La gente dijo:
-No... ¿Qué es lo que tienes para decirnos? No lo sabemos ¡Háblanos! ¡Queremos escucharte!
Nasrudin contestó:
-Si ustedes vinieron hasta aquí sin saber que es lo que yo vengo a decirles, entonces no están preparados para escucharlo.
Dicho esto, se levantó y se fue.
La gente se quedó sorprendida. Todos habían venido esa mañana para escucharlo y el hombre se iba simplemente diciéndoles eso. Habría sido un fracaso total si no fuera porque uno de los presentes -nunca falta uno- mientras Nasrudin se alejaba, dijo en voz alta:
-¡Qué inteligente!
Y como siempre sucede, cuando uno no entiende nada y otro dice "¡qué inteligente!", para no sentirse un idiota uno repite: "¡si, claro, qué inteligente!". Y entonces, todos empezaron a repetir:
-Qué inteligente.
-Qué inteligente.
Hasta que uno añadió:
-Si, qué inteligente, pero... qué breve.
Y otro agrego:
-Tiene la brevedad y la síntesis de los sabios. Porque tiene razón. ¿Cómo nosotros vamos a venir acá sin siquiera saber qué venimos a escuchar? Qué estúpidos que hemos sido. Hemos perdido una oportunidad maravillosa. Qué iluminación, qué sabiduría. Vamos a pedirle a este hombre que dé una segunda conferencia.
Entonces fueron a ver a Nasrudin. La gente había quedado tan asombrada con lo que había pasado en la primera reunión, que algunos habían empezado a decir que el conocimiento de Él era demasiado para reunirlo en una sola conferencia.
Nasrudin dijo:
-No, es justo al revés, están equivocados. Mi conocimiento apenas alcanza para una conferencia. Jamás podría dar dos.
La gente dijo:
-¡Qué humilde!
Y cuanto más Nasrudin insistía en que no tenia nada para decir, con mayor razón la gente insistía en que querían escucharlo una vez más. Finalmente, después de mucho empeño, Nasrudin accedió a dar una segunda conferencia.
Al día siguiente, el supuesto iluminado regresó al lugar de reunión, donde había más gente aún, pues todos sabían del éxito de la conferencia anterior. Nasrudin se paró frente al público e insistió con su técnica:
-Supongo que ustedes ya sabrán que he venido a decirles.
La gente estaba avisada para cuidarse de no ofender al maestro con la infantil respuesta de la anterior conferencia; así que todos dijeron:
-Si, claro, por supuesto lo sabemos. Por eso hemos venido.
Nasrudin bajó la cabeza y entonces añadió:
-Bueno, si todos ya saben qué es lo que vengo a decirles, yo no veo la necesidad de repetir.
Se levantó y se volvió a ir.
La gente se quedó estupefacta; porque aunque ahora habían dicho otra cosa, el resultado había sido exactamente el mismo. Hasta que alguien, otro alguien, gritó:
-¡Brillante!
Y cuando todos oyeron que alguien había dicho "¡brillante!", el resto comenzó a decir:
-¡Si, claro, este es el complemento de la sabiduría de la conferencia de ayer!
-Qué maravilloso
-Qué espectacular
-Qué sensacional, qué bárbaro
Hasta que alguien dijo:
-Si, pero... mucha brevedad.
-Es cierto- se quejó otro
-Capacidad de síntesis- justificó un tercero.
Y en seguida se oyó:
-Queremos más, queremos escucharlo más. ¡Queremos que este hombre nos de más de su sabiduría!
Entonces, una delegación de los notables fue a ver a Nasrudin para pedirle que diera una tercera y definitiva conferencia. Nasrudin dijo que no, que de ninguna manera; que él no tenia conocimientos para dar tres conferencias y que, además, ya tenia que regresar a su ciudad de origen.
La gente le imploró, le suplicó, le pidió una y otra vez; por sus ancestros, por su progenie, por todos los santos, por lo que fuera. Aquella persistencia lo persuadió y, finalmente, Nasrudin aceptó temblando dar la tercera y definitiva conferencia.
Por tercera vez se paró frente al público, que ya eran multitudes, y les dijo:
-Supongo que ustedes ya sabrán de qué les voy a hablar.
Esta vez, la gente se había puesto de acuerdo: sólo el intendente del poblado contestaría. El hombre de primera fila dijo:
-Algunos si y otros no.
En ese momento, un largo silencio estremeció al auditorio. Todos, incluso los jóvenes, siguieron a Nasrudin con la mirada.
Entonces el maestro respondió:
-En ese caso, los que saben... cuéntenles a los que no saben.
Se levantó y se fue.

Debemos confiar en lo que dicen los expertos

Un hombre a quien se consideraba muerto fue llevado por sus amigos para ser enterrado. Cuando el féretro estaba a punto de ser introducido en la tumba, el hombre revivió inopinadamente y comenzó a golpear la tapa del féretro.
Abrieron el féretro y el hombre se incorporó.
-¿Qué están haciendo?, -dijo a los sorprendidos asistentes-.
Estoy vivo. No he muerto.
Sus palabras fueron acogidas con asombrado silencio.
Al fin, Nasrudín acertó a hablar:
-Amigo, tanto los médicos como los sacerdotes han certificado que habías muerto.
¿Y cómo van a haberse equivocado los expertos?
Así pues, volvieron a atornillar la tapa del féretro y lo enterraron debidamente.

No dude de la palabra autorizada

 
Un vecino de Nasrudín fue a visitarlo.
-Mulá, necesito que me preste su burro.
- Lo lamento -dijo el Mulá-, pero ya lo he prestado.
No bien terminó de hablar, el burro rebuznó.
El sonido provenía del establo de Nasrudín.
- Pero, Mulá, puedo oír al burro que rebuzna ahí dentro.
Mientras le cerraba la puerta en la cara, Nasrudín replicó con dignidad:
- Un hombre que cree en la palabra de un burro más que en la mía no merece que le preste nada.